

Gran parte de quienes trabajamos en el sector del aprendizaje dedicamos mucho tiempo a tratar de descubrir los métodos más eficaces para adquirir habilidades. Pasamos horas investigando y probando nuevos productos. Sin embargo, uno de los mejores recursos para facilitar el aprendizaje suele ser el más predominante: tus empleados. El aprendizaje entre pares tal vez sea uno de los métodos más provechosos para asimilar conocimientos, además de uno de los más elegidos entre los trabajadores.
En un informe de Degreed publicado en 2021, observamos que cada vez más empleados prefieren aprender de sus pares, sus compañeros de equipo o su red profesional antes que de cualquier otra forma. No obstante, la mayoría de las empresas carecen de un método adecuado para promover ese tipo de iniciativas, incentivar al personal de tal manera que las adopten y darle el tiempo necesario para que participen en ellas.

Cuando era directora de Aprendizaje en LinkedIn, mi equipo lanzó un programa llamado “Conscious Business”, cuyo objetivo era promover la adquisición de lo que yo llamo “habilidades para explotar el potencial”. Una de esas habilidades era iniciar conversaciones delicadas. Un problema que nos propusimos resolver fue la falta de tiempo que, según decían los empleados, no les permitía aprender. Por eso, planteamos un programa de aprendizaje entre pares de cuatro semanas de duración. Estaba organizado por cohortes y en su mayor parte era en línea y asincrónico, aunque incluía una sesión en vivo de una hora por semana.
Cada semana, la cohorte empezaba por un resumen en video sobre un tema en particular y, luego, se presentaba una pregunta para debatir. Después, a los participantes se les asignaba la tarea de poner en práctica una habilidad específica con una persona de su grupo y, posteriormente, en una situación real. Al final de la semana, el grupo asistía a una sesión en video de una hora, y un coordinador dirigía un debate.

Uno de los participantes, John, dio un ejemplo de una conversación delicada que mantuvo con Mark, uno de sus compañeros de equipo. John le planteó a Mark varios plazos incumplidos que estaban afectando a todo el equipo. Mark se puso a la defensiva, y a John la charla le dejó un mal sabor de boca. Le quedó la incómoda sensación de que todo había sido en vano.
John mencionó la conversación en el grupo de aprendizaje colaborativo de esa semana, y muchos participantes asintieron con la cabeza. Todos habían pasado por situaciones similares hacía poco. Al hablar de esto con un grupo de colegas, John y los demás participantes empezaron a reflexionar y a aprender los unos de los otros. Surgieron nuevas tácticas y técnicas para encarar mejor las conversaciones delicadas de la vida real. Los empleados se fueron de la sesión entusiasmados y fortalecidos.
El programa “Conscious Business” se convirtió en una de las iniciativas de aprendizaje más solicitadas de LinkedIn, y a los empleados les atrajo el beneficio adicional de entablar vínculos en su espacio de trabajo. En la sección de debate en línea de la plataforma de aprendizaje, los participantes siguieron charlando sobre sus experiencias con sus colegas. Al hacerlo, no solo continuaron recibiendo comentarios constructivos, sino que ganaron confianza para llevar conversaciones delicadas a buen puerto, tanto durante el programa como después.
Cuando los empleados cuentan con un entorno seguro en el cual vincularse, es más probable que se sientan lo suficientemente a gusto como para hablar sobre sus experiencias, admitir sus defectos y fracasos y escuchar con apertura. Además, no cabe duda de que es más entretenido colaborar y aprender junto con otros colegas que sentarse a solas delante de una pantalla para escuchar otra capacitación más. Sí, los tutores y los coaches ofrecen excelentes oportunidades de aprendizaje colaborativo, pero la dinámica de poder que suponen estas relaciones a veces impide asimilar del todo los conocimientos. Cuando los pares trasmiten enseñanzas en un entorno seguro, los trabajadores están más predispuestos a recibir críticas constructivas y crecer.
Si se les da suficiente confianza a los empleados para que aprendan los unos de los otros, se genera un ambiente de trabajo positivo en el que se sienten respetados, unidos y escuchados. Se les demuestra a los trabajadores que la empresa valora su idoneidad y sus experiencias. Además, se les da la posibilidad de formar vínculos más fuertes y, al mismo tiempo, zanjar las diferencias entre las generaciones y los equipos.
Los programas de aprendizaje por pares se pueden organizar de muchas maneras distintas. Los supervisores pueden establecer cohortes, los departamentos de Aprendizaje y Desarrollo pueden formar grupos reducidos, y los jefes de cada departamento pueden incentivar a los participantes para que hagan reuniones individuales con sus pares. El tiempo es un factor importante. Si se pretende que estos programas den resultado, no se pueden llevar a cabo en un solo día. Las iniciativas de aprendizaje colaborativo resultan más eficaces cuando se desarrollan a lo largo de varias semanas o meses y se hace hincapié en la reflexión y la crítica constructiva.
Si te gustaría poner en marcha tu propio programa de aprendizaje entre pares, estos son cinco pasos clave para tener en cuenta:
Para mí, las iniciativas de aprendizaje entre pares son un método infalible. El programa “Conscious Business” resultó ser un modelo productivo para adquirir habilidades importantes y valiosas y entablar vínculos sólidos y perdurables. Dada la importancia de cultivar habilidades para el futuro, y la prevalencia cada vez mayor de las academias de capacidades, las iniciativas de aprendizaje entre pares pueden ser un complemento valioso para tus programas de desarrollo profesional.
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