El discurso sobre la inteligencia artificial en el mundo del aprendizaje corporativo ha llegado a su punto culminante. Pero ¿todo este revuelo por la IA coincide con la realidad en el entorno laboral?
Según varias investigaciones recientes, la adopción de esta tecnología tal vez no es tan generalizada como se viene publicitando.
“Al final, terminamos investigando un poco para averiguar por qué se da esta situación”, explicó Fiona Leteney, analista de nivel sénior de Fosway Group.
Este punto de vista surgió cuando Leteney se reunió en un pódcast con uno de los directores ejecutivos de Degreed, Max Wessel, para conversar sobre el dilema de la IA en los sistemas de aprendizaje. En la charla, analizaron la investigación Fosway 9-Grid 2025 sobre sistemas de aprendizaje.
En el segundo episodio de nuestra serie en tres partes (aquí puedes escuchar el primero), Leteney y Wessel debatieron las diferencias entre las resonantes promesas de la IA y la realidad actual, qué les impide a las empresas adoptar esta tecnología en mayor medida y qué pueden tener en cuenta los directores de Aprendizaje y los altos mandos con visión de futuro al buscar proveedores.
Para la investigación de Fosway, Leteney dedicó más de 18 meses a entrevistar proveedores y compradores corporativos. Si bien los proveedores pregonan la IA en las demostraciones y los planes de acción, los compradores se muestran escépticos. El comentario unívoco de los usuarios corporativos de la red de Fosway fue que la funcionalidad de la tecnología es decepcionante y que la adopción es lenta.
¿Por qué? Las dudas tienen varios motivos:
En algunos casos, los equipos de TI se resisten. En otros, la gente simplemente está esperando para ver quién da el primer paso.
¿Cuáles son algunos de los usos promisorios de la IA? Los que casi pasan desapercibidos. Por ejemplo, los asistentes inteligentes de las herramientas de creación de contenidos o los agentes de IA que elaboran informes complejos a partir de instrucciones simples.
Esa “IA silenciosa” tiene un potencial enorme, sobre todo en aspectos que siempre han resultado complicados para los sistemas de aprendizaje, como la personalización o la generación de reportes. Si el sistema puede cumplir con su cometido sin que los usuarios se den cuenta de que es una IA, la adopción de esta tecnología se dará de manera natural.
Leteney considera que las funcionalidades analíticas son particularmente útiles: si la IA es capaz de responder, por ejemplo, “¿Cuál es el grado de cumplimiento de esta región?” y generar un informe (sin que un administrador tenga que hacer bastantes más consultas), puede llegar a ser indispensable.
Para quienes se preguntan cómo hacer para no perderse en el laberinto de la IA, Leteney aconseja lo siguiente: “Salgan a investigar… Recopilen toda la información que puedan porque esto es casi como un tsunami. Si saben aprovechar la situación, van a mejorar su rol en su empresa. Si no lo hacen, van a quedar limitados. Por eso, opino que hay que recibir esta tecnología con los brazos abiertos”.
Cabe recordar que no hace falta que la IA deslumbre para ser eficaz.
Lo más importante ahora es lo que aporta, no su originalidad.
Degreed se pensó justo para este momento. Creemos que la IA debería integrarse a los procesos de trabajo en vez de ser un simple accesorio. Por eso, sumamos funciones que dan resultados concretos (sin causar tanto alboroto pero con mucha eficacia): puedes gestionar contenidos y analizar habilidades con la ayuda de la IA o crear procesos de aprendizaje personalizados y recordatorios automáticos.
No te dejes llevar por el revuelo de la IA. Degreed te puede ayudar a aplicar a gran escala lo que funciona de verdad y da resultados concretos.
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