
La IA está transformando el trabajo. Por eso, la capacidad de adaptación se ha vuelto innegociable. Tu empresa solo logrará avanzar si tus empleados agilizan su forma de trabajar.
La IA por sí sola no es una ventaja: ya se democratizó y tu competencia la tiene tan al alcance de su mano como tú. Por lo tanto, el factor diferenciador es tu plantilla de personal. Más que nunca, este año debemos invertir en desarrollo profesional en la misma medida que lo hacemos en tecnología o incluso más.
Como integrantes de la cúpula directiva, no solo debemos lograr que cada empleado sea más productivo, sino que sea más inteligente y esté mejor capacitado que ayer. Esa será la condición indispensable para la solidez y el crecimiento de las empresas en la era de la IA.
En definitiva, la clave es el personal. Ya era así el año pasado y el anterior. Lo que cambió fueron las herramientas que tenemos a nuestra disposición para darles más posibilidades a los trabajadores. Veamos cómo está evolucionando el panorama.
La IA no va a reemplazar a los trabajadores.
Y esta es la razón: podemos aprovechar la eficiencia que nos ofrece la IA y darle a cada empleado la posibilidad de lograr más en la misma cantidad de horas de trabajo, o la podemos usar para hacer la misma cantidad de trabajo en menos horas. La decisión inteligente es optar por la eficiencia. Acelerar los resultados con la misma cantidad de personal, en lugar de demorar los procesos y reducir la plantilla.
Que el personal trabaje horas extras siempre será una ventaja competitiva.
Incluso a medida que la IA siga avanzando, no suprimirá el trabajo a gran escala. Según Forbes, la cúpula directiva usa más la IA que los supervisores, y estos la usan más que los trabajadores sin gente a cargo. Reflexionemos sobre este hecho: quienes ocupan los cargos de más alta jerarquía dan el ejemplo con su uso de la IA. Sin embargo, seguramente no veamos a ningún director con un exceso de tiempo libre por ser el que más utiliza esta tecnología. La IA no reemplaza su labor, sino que le exige más eficiencia, eficacia y resultados.
No empezamos a trabajar menos horas porque la IA es más inteligente. Los empleadores pretenden que, en el mismo tiempo, la productividad sea mayor. Esto es positivo para el mercado laboral.
De acuerdo con el informe State of AI de McKinsey publicado en 2025, el 80 % de los encuestados respondieron que, para su empresa, la eficiencia era un objetivo del uso de la IA, “pero las que mejor aprovechan esta tecnología suelen proponerse crecer o innovar como metas complementarias”. En un futuro en el que reinará la IA, la verdadera ventaja está en estos factores. No nos limitamos a hacer más de lo mismo pero con más rapidez. Encontramos nuevas maneras de trabajar, evolucionar e innovar para que la empresa crezca.
Y eso no es algo que la IA pueda lograr por sí sola. A fin de que la transformación generada por la IA dé frutos a gran escala, las soluciones que preparan al personal para el futuro necesitan del crecimiento y de la creatividad humanas. Y punto.
En un mundo potenciado por la IA, ¿cuál es la habilidad más importante? ¿Saber todo? No. Es saber cómo aprender lo que se viene. En lugar de definirse por la inteligencia de las máquinas, el futuro del trabajo dependerá de cuánto nos preocupemos por invertir en las competencias humanas.
Las empresas que triunfen en la próxima era del trabajo no serán las que cuenten con la IA más avanzada, sino las que descifren la clave para personalizar los programas de aprendizaje a gran escala. Las que se ocupen de lograr que sus empleados adquieran más agilidad y competencias y aprendan de modo constante.
Por eso, vuelvo a plantear la pregunta: hoy la IA es cada vez más inteligente… ¿a tus empleados les pasa lo mismo?
Porque les convendría.

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