

Todo lo publicado sobre el Laboratorio de IA es un trabajo experimental en curso, y no se garantiza que llegue a formar parte del conjunto de productos de Degreed.
Supongamos que tienes una reunión importante dentro de dos horas y debes prepararte. Con tan poca anticipación, tu supervisor no puede ayudarte a practicar. Ya tienes las diapositivas a mano, pero no sabes bien qué preguntas te pueden llegar a hacer los interesados.
No es momento de improvisar. Para una llamada en la que habrá varios participantes notables, no se puede repasar a último minuto. Lo que se necesita es una experiencia sumamente personalizada que se ajuste a las particularidades de la circunstancia; en este caso, practicar y prepararse para una charla importante. Esta situación propone una forma de aprender, pero los programas tradicionales no contemplan ese tipo de actividades.
Esa es la clase de aprendizaje cotidiano que quisiera fomentar con la IA si pudiéramos aplicarla.
Pero, primero, quisiera contarte un poco más sobre el Laboratorio de IA por si no estás al tanto de la iniciativa. Es un espacio en el que sometemos a prueba las funcionalidades más recientes de la IA para ver cuáles dan resultados óptimos, cuáles se adaptan mejor a las necesidades de las empresas y qué beneficios pueden aportar al mercado. Muchas de las propuestas que estudiamos jamás avanzan a la etapa de producción. Hacemos pruebas, aprendemos de ellas, perfeccionamos el concepto y avanzamos.
Pero, de vez en cuando, surge una idea que cambia la forma en que concebimos el futuro del aprendizaje.

Hay una pregunta muy simple a la que le dedico muchísimo tiempo: ¿cómo aprenderemos concretamente en la era de la IA?
Por lo general, los modelos de aprendizaje tradicionales dejan mucho que desear cuando se trata de ayudar a modificar conductas en momentos decisivos en los que el desempeño es vital. Los sistemas de capacitación convencionales son muy genéricos, tardan en surtir efecto o no cuentan con críticas constructivas para asimilar lo aprendido y agilizar la preparación. Volvamos al ejemplo que planteé de tener solo unas pocas horas para prepararse para una reunión. ¿Con qué herramientas se puede practicar en vivo?
A mi modo de ver las cosas, para dar respuesta a esta necesidad el sistema de aprendizaje debe poder:
Esas fueron las características que tuve en cuenta cuando propuse las simulaciones con IA en juegos de rol.
Con este experimento, queríamos ver si podíamos formular actividades concretas según lo que necesitara aprender el usuario en un momento determinado.
Después de analizar cómo podíamos satisfacer esta necesidad en la práctica, creamos un agente de IA al cual los usuarios pudieran plantearle cualquier situación (por ejemplo, una entrevista inminente con inversores). Así, el agente propondría una simulación concreta para ese caso que le permitiera al aprendiz practicar en un formato multimodal.
Volvamos al ejemplo de antes: supongamos que, muy pronto, tengo una reunión con interesados. Podría usar esta nueva herramienta, describirle la reunión inminente y darle toda la información que tengo sobre a quién me dirigiré y cuál es el tema o mi objetivo. A partir de todo eso, la IA generaría una videollamada ultrarrealista.
En los juegos de rol, la IA puede interpretar hasta cuatro personas, cada una con un rol, una personalidad y prioridades diferentes a fin de representar la situación y los interlocutores. Estas hacen preguntas, interrumpen y cuestionan los argumentos presentados, tal cual lo haría un grupo de interesados. Gracias a que la tensión es genuina, la experiencia resulta mucho más fructífera.
Tanto durante como después de la interacción, la IA le hace al usuario comentarios constructivos; por ejemplo, cómo se desenvolvió ante las preguntas, con cuánta claridad se comunicó e incluso qué tan persuasivas fueron las diapositivas.
Esto cambia la forma en que se aprende y se capacita en el mundo corporativo: los usuarios tienen la posibilidad de hacer simulaciones en cualquier momento. En la vida real, este tipo de flexibilidad es impagable. Practicar para una reunión importante con dos semanas de anticipación no es un panorama realista. A veces, solo podemos hacernos un hueco para preparar todo lo que necesitamos dos horas antes de una llamada.
Estas simulaciones garantizan que siempre haya tiempo para practicar y que las reuniones decisivas no tengan que ser la prueba de fuego.
Las simulaciones abren muchas otras posibilidades, además de practicar presentaciones o ensayar interacciones personales y recibir críticas constructivas. Estas son algunas de las características por las que las simulaciones con IA son revolucionarias:
Las críticas constructivas al instante y la posibilidad de cambiar el abordaje revolucionan el horizonte de cómo se aprende en el trabajo.

Todo este planteamiento hace que me pregunte cómo aprenderemos en un futuro en el que hayamos naturalizado la IA.
Estas simulaciones contextualizadas gracias a los juegos de rol con IA permiten crear un ecosistema de aprendizaje totalmente distinto. Ya no hay que buscar contenido sobre un tema determinado. Ahora basta con indicarle al sistema que tenemos que practicar esto o que se acerca tal evento, y la IA creará la experiencia adecuada cuando lo precisemos.
Conforme el desarrollo profesional se vuelve más especializado y situacional, la cantidad de oportunidades que se presentan para aprender crece de forma exponencial. Se trata de un sistema de aprendizaje experiencial a pedido, método con mucho más potencial para encarar una realidad en constante cambio.
Conoce más sobre este experimento y otras innovaciones en curso en mi webinar Degreed en acción. Si quieres averiguar cómo participar en estos experimentos, escríbeme en LinkedIn.
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